Piden a Trump que cierre su cuenta de Twitter

Diputados británicos pidieron hoy que el presidente de EE.UU., Donald Trump, cierre su cuenta de Twitter, desde la que compartió vídeos antiislamistas publicados por una representante del partido de ultraderecha británico Britain First, cuya difusión ha causado una gran polémica en el Reino Unido.

En una sesión en la Cámara de los Comunes, la ministra británica de Interior, Amber Rudd, sugirió que muchos de sus compañeros en el Partido Conservador “probablemente comparten” la opinión de que Trump debería dejar de utilizar la red social, en la que tiene casi 44 millones de seguidores.

“¿No sería este un mundo mejor si la primera ministra (británica, Theresa May) pudiera convencer al presidente de Estados Unidos de que borre su cuenta de Twitter?”, argumentó el “tory” Peter Bone.

Desde Jordania, May, que se encuentra en una gira de tres días por Oriente Medio, insistió en que divulgar esos mensajes fue “incorrecto” por parte de Trump, pero rechazó cancelar la invitación para que el mandatario estadounidense viaje al Reino Unido en visita de Estado, para la que todavía no se ha fijado una fecha.

“Como primera ministra, tengo claro que la relación con los Estados Unidos debe continuar. Creo que eso va en favor de los intereses tanto del Reino Unido como de Estados Unidos y el mundo en general“, afirmó.

La postura de May recibió críticas de la oposición en el Parlamento, entre ellas las del diputado laborista Chris Bryant, que sostuvo que “no se puede uno oponer a este horrible racismo, o pretender que se opone, e invitar al mismo tiempo a ese hombre por la puerta principal.”

Los mensajes de Trump han avivado la atención en el Reino Unido sobre Britain First, una formación minoritaria, con apenas 1.000 afiliados, que nació en 2011 de las cenizas del extinto Partido Nacional Británico (BNP, en inglés), también de extrema derecha.

La formación, que se describe a sí misma como “un partido político patriótico y un movimiento callejero“, ha organizado diversas protestas por la construcción de mezquitas en el Reino Unido y quiere que se prohíba la carne halal, permitida para los musulmanes.

El partido recibió especial atención por parte de los medios británicos en junio de 2016, cuando el extremista Thomas Mair asesinó en plena calle a la diputada laborista Jo Cox al grito de “Britain First” (“El Reino Unido primero”).

El viudo de la diputada laborista, Brendan Cox, criticó en Twitter los mensajes del presidente de Estados Unidos: “Trump ha legitimado la extrema derecha en su país y ahora está intentando hacerlo en el nuestro“, escribió.

Britain First está liderado por Paul Golding, de 35 años, que logró el 1,2 % de los votos en las elecciones a la alcaldía de Londres en mayo de 2016 (31,372 papeletas), unos comicios que ganó el laborista Sadiq Khan, el primer alcalde musulmán de la capital británica.

Tras el recuento público de votos, el candidato de Britain First se puso de espaldas mientras Khan ofrecía su discurso como ganador, una actitud que justificó no por “racismo“, sino porque le considera “un hombre vil.”

Su “número dos” es Jayd Fransen, de 31 años, la persona que publicó en primer lugar los tres vídeos que retuiteó el presidente de Estados Unidos, que muestran acciones violentas por parte de supuestos musulmanes.

Los vídeos llevan los rotundos títulos “Emigrante musulmán golpea a niño holandés en muletas“, “Musulmán destruye imagende la Virgen María” y “Pandilla musulmana lanza a adolescente desde un tejado y le da una paliza de muerte.”

Fransen fue multada con 2.000 libras (2.260 euros) en noviembre de 2016 por “acosar” a una mujer musulmana por vestir un hiyab durante una “patrulla cristiana” organizada por Britain First en Luton (norte de Londres) y ha sufrido diversas denuncias relacionadas con crímenes de odio.

En la sesión en el Parlamento británico de hoy, diversos diputados exigieron al Gobierno que presione a las compañías tecnológicas para que pongan freno a la divulgación de contenidos extremistas en internet y criticaron que Fransen cuente con un icono de cuenta verificada en Twitter, lo que a sus ojos le otorga el respaldo de la red social.

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